Luces que se apagan. Silencios que aterran. Fríos que estremecen.
Tu ausencia ha dejado en mí el mayor de los dolores. Tus ausencias han penetrado en mi ser como la daga al retador. Del ventanal no entra más que soledad. Al final de la oscura calle siniestra imagino tu figura llegando. El rechinar de la puerta me devuelve a la realidad.
Ya nunca vas a volver. Tu muerte ha llegado. El ángel negro ya te vino a buscar.
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Ahogo